Un Ig Nobel por los pelos

“… el Ig Nobel de Medicina de este año se lo lleva el estudio de los beneficios biomédicos o las consecuencias biomédicas de besarse apasionadamente…”

Cada año son noticia varios estudios científicos que destacan por ser a primera vista ridículos y que pueden provocar un sentimiento de rechazo entre el público en general que se pregunta de manera legítima “¿A esto dedican el tiempo (y nuestro dinero) los científicos?“. En este post quiero salir en defensa de la ciencia improbable.

Los premios conocidos como Ig Nobel se otorgan a aquellos estudios que te hacen reír en un principio y acto seguido te hacen pensar. Te ríes cuando lees títulos de estudios como “Duration of the urination does not change with body size” (“El tiempo en orinar no cambia con el tamaño del cuerpo“) [1] o “Scrotal Asymmetry in Man and in Ancient Sculpture” (“Asimetría escrotal en la escultura antigua“) [2]. Acto seguido te paras a pensar el porqué de estudios que afirman que “los espaguetis secos siempre se rompen en tres trozos o más” [3] al cual hace tiempo que le tengo medio preparada una entrada especial.

Un ejemplo curioso es el de Andre Geim. Este físico de la Universidad de Manchester saltó a la fama por ganar el premio Ig Nobel de física en 1997 por hacer levitar a una rana con un imán [4]. Con este experimento demostró la levitación diamagnética del agua, un fenómeno similar al que utiliza Magneto en el cómic de X-Men para levantar objetos. Cuando a un elemento no magnético se le aplica un campo magnético suficientemente intenso las moléculas de este elemento (de agua en el caso de la rana) se transforman en pequeños imanes que repelen el campo magnético externo. Resultado, la rana flota:

Pero la historia no acaba aquí. El mismo Andre Gein ganó el premio Nobel (el de verdad) por el descubrimiento del grafeno, un elemento que puede llegar a revolucionar la ciencia de materiales y el mundo entero. El grafeno es una red monoatómica (de un solo átomo de grosor) de carbono dispuestos como se muestra en la figura siguiente. Posee una alta conductividad eléctrica y térmica así como una resistencia mayor que la del diamante. Está llamado a ser el material del futuro por su gran abanico de aplicaciones, desde la medicina hasta la computación.

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Representación de una capa monoatómica de carbono

Pero volviendo a los Ig Nobel, me gusta particularmente uno el cual trata sobre algo que he pensado más de una vez sin tener ni idea de que alguien ya lo había estudiado. Es el caso del estudio del movimiento de las coletas de las mujeres (o de Pablo Iglesias) cuando corren. Todos hemos caminado y hemos visto como se balancea la coleta de esa mujer que corre delante nuestro.

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Emelie Forsberg se presta al experimento

Según explica Joseph B. Keller [5] ganador del Ig Nobel de física en 2010, pese a que la cabeza de la corredora se desplaza verticalmente, la coleta se desplaza horizontalmente bajo ciertas condiciones. El movimiento de la coleta se puede describir utilizando la ecuación de Hill, que, y ahora viene lo más interesante, es la misma ecuación que se utiliza para describir el movimiento de los protones dentro del LHC viajando a la velocidad de la luz.

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La coleta se puede representar como un péndulo más o menos complejo y la corredora como un elemento externo que fuerza la oscilación del péndulo. En otras palabras, la coleta se puede representar como un columpio y la corredora como ese padre que empuja a su hijo montado en el columpio. Cuando la frecuencia natural de la coleta, que viene dada básicamente por la longitud de la misma, coincide con la frecuencia de la excitación (el paso de la corredora) el movimiento de la coleta se vuelve inestable y la coleta empieza a oscilar horizontalmente. La coleta entra en resonancia.

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Si lo escribimos con números, la frecuencia natural de una coleta de unos 25 cm es de 169 pasos por minuto mientras que la frecuencia de paso de una corredora oscila entre 170 y 190 pasos por minuto. Volià!

Como diría Hannibal del Equipo A: “Me encanta cuando los cálculos salen bien!

Pero espera un momento, que la cosa no se ha acabado. Hemos dicho que la ecuación de Hill también describe el movimiento de los protones del LHC. Pues bien, resulta que las mismas resonancias también afectan a las partículas y las hacen oscilar, a veces de manera peligrosa, así que ponen mucho empeño en evitarlas.

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Movimiento caótico dentro en un acelerador. Yo mismo realicé el mapa un día que no tenía mucho trabajo.

Hemos descubierto una conexión directa entre coletas y aceleradores de partículas. Aunque una coleta de una mujer corriendo puede resultar atractiva mientras que unos cuantos protones caóticos en el LHC pueden provocar un agujero irreparable en el acelerador. Uno no se puede distraer.

En conclusión, los Ig Nobel pueden llegar a herir la sensibilidad de los no científicos (y de algunos científicos también) pero si algo caracteriza la ciencia es su capacidad de fantasear con la curiosidad y saciar el hambre de conocimiento por el conocimiento. Probablemente estudios como los que aparecen en los Ig Nobel contengan mucha más ciencia en su interior que muchos de los estudios que acaban teniendo una aceptación mediática mayor.

Estos son la clase de estudios que le hacen a uno estar orgulloso y decir “Sí, soy científico!

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Referencias

[1] “Duration of Urination Does Not Change With Body Size” Patricia J. Yang, Jonathan Pham, Jerome Choo, and David L. Hu, Proceedings of the National Academy of Sciences, 2014: 201402289

[2] Nature, vol. 259, February 5, 1976, p. 426

[3] “Fragmentation of Rods by Cascading Cracks: Why Spaghetti Does Not Break in Half,” Basile Audoly and Sebastien Neukirch, Physical Review Letters, vol. 95, no. 9, August 26, 2005, pp. 95505-1 to 95505-1.

[4] “On levitating Frogs and levitrons” M.V. Berry and A.K. Geim, European Journal of Physics, v. 18, 1997, p. 307-13

[5] “Ponytail Motion,” Joseph B. Keller, SIAM [Society for Industrial and Applied Mathematics] Journal of Applied Mathematics, vol. 70, no. 7, 2010, pp. 2667–72

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