Crónica de Bletchley Park

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“…. next station, Bletchley. Ya he llegado. Me bajo del tren, cruzo una pasarela que me lleva a la salida de la estación. No está lejos pero necesito orientarme. Miro el mapa en el exterior de la estación. A unos 300 metros se encuentra un lugar que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial…”DSC_0343

Alan Turing. Quizás te suene si has ido al cine recientemente y has visto la peli (The Imitation Game) del matemático rarito al que le gustaban los hombre y que construyó una máquina del tamaño del mueble Billy del IKEA para decodificar lo que parecía una simple máquina de escribir.

Pues eso que pasa en la película, en realidad pasó a principios de los años 40 en Bletchley Park, el lugar que hoy vamos a visitar. Si no has visto la película, no pasa nada, lo que viene a continuación no requiere que la hayas visto.

Todo gira alrededor de Enigma,  una de las máquinas de codificar y decodificar mensajes que la Alemania nazi utilizó para comunicar órdenes militares entre los altos mandos del ejército. En la siguiente fotografía se muestra una de las máquinas originales que todavía se conservan (quedan centenares si no miles rondando por el mundo):

 

Screenshot from 2015-03-04 15:02:01
Máquina Enigma original expuesta en Bletchley Park

Enigma no era la máquina de codificar más compleja que existía pero lo que la hacía tan potente es que se podía llevar de un sitio a otro. Del tamaño de una máquina de escribir, cabía en un simple maletín y era fácilmente transportable al frente de guerra.

El funcionamiento es muy sencillo. Cada vez que presionas una de las teclas, supongamos la letra H, se activa un circuito que pasa por tres rotores que secuencialmente transforman el valor introducido. Por ejemplo, el primer rotor cambia la letra H por la letra, digamos, Y. La letra Y ahora entra en el segundo rotor que la cambia por la letra M, por ejemplo. Lo mismo con el tercer rotor, sea M por O.

Al final del tercer rotor hay un reflector que devuelve la señal a los tres rotores, esta vez en sentido inverso. Así la O vuelve a transformarse tres veces más. Lo interesante del uso de rotores es que cada vez que tecleamos, se mueven y la secuencia de codificación se altera. De esta manera, dependiendo de la posición inicial de los rotores, una misma letra se codifica de maneras diferentes cada vez.

Por ejemplo, la primera vez que tecleas la letra H puede dar como resultado la letra R y justo después puede dar como resultado la letra T.

Por si esto fuera poco, se utilizaba una tabla de intercambio final, donde dos letras eran substituidas al principio y al final.

Los generales alemanes que iban a recibir el mensaje necesitaban saber

1) qué rotores y qué posición ocupaban en Enigma

2) cuál era su posición inicial

3) qué letras estaban intercambiadas en la tabla de conexiones.

enigma_path
Diagrama del mecanismo de codificación de la máquina Enigma.

Esta información se facilitaba en tablas donde se indicaba la configuración exacta de Enigma para cada día del mes en concreto. Cada día la configuración cambiaba.

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Tablas de configuración de Enigma. Una configuración para cada día.

 

Así pues, lo que hacía que Enigma fuese tan complicada de descifrar era el número tan alto de combinaciones posibles y el hecho de que cada día había una nueva.

Si calculamos el número de combinaciones posibles encontramos:

158 962 555 217 826 360 000 combinaciones posibles,

es decir, probando una combinación al azar tenemos una probabilidad de 1 entre más de 158 millones de billones (¿trillones?) de acertar. Recuerda que la probabilidad de acertar la lotería (6/49) es de una entre 14 millones. Probando una configuración por segundo tardaríamos (si no me he equivocado haciendo el cálculo) unas 365 veces la edad actual del Universo.

Si te interesa el detalle del cálculo aquí te dejo un vídeo donde la gente de Numberphile te lo explica:

Demasiado tiempo cualquier guerra y sabiendo que al día siguiente, vuelta a empezar.

Había que buscar estrategias para poder descifrar los mensajes en menos de 24 horas.

Lo que Turing y el resto de Codebreakers (literalmente los rompedores de código) hicieron en Bletchley Park fue buscar patrones que se repitiese en los mensajes interceptados para reducir así las posibilidades de éxito.

Uno de los fallos que tenía Enigma es que, debido a su diseño, una letra nunca se codificaba como ella misma. Es decir, si introducías la letra H, nunca ibas a obtener como salida la letra H. Gracias a este error, se pueden descartar todas las posibilidades donde esto pasa.

Otro patrón que observaron fue que cada mañana, a primera hora, se enviaba el parte meteorológico, que siempre contenía las palabras “Parte meteorológico” (Wetterbericht en alemán).

Estos patrones y la pericia de las personas trabajando en la decodificación a mano redujeron las posibilidades a números más manejables.

Para acelerar el proceso, Turing y su equipo construyeron la Bomba (y no Cristofer como aparece en el film), una máquina que reproducía las posibles combinaciones de Enigma y que se paraba cuando encontraba una posible solución.

DSC_0295
Réplica de la máquina Bomba para decodificar Enigma creada para el film The Imitation Game.

 

Sumando esfuerzos, el sistema de encriptación de Engima, que los alemanes habían catalogado como inquebrantable (y que hasta una década después de la guerra todavía pensaban que lo era) ,  habías sido finalmente roto.

Gracias al trabajo incesante de unas 10 000 personas 7 500 de las cuales era mujeres, en Bletchley Park (considerado por muchos como el sitio con la peor comida del mundo) se consiguieron interceptar y descifrar millones de mensajes enviados entre los altos cargos alemanes. Se estima que la duración de la guerra se redujo en unos dos años, salvando centenares de miles de vidas.

Por ejemplo, gracias al trabajo realizado en Bletchley Park, se sabía con certeza que los alemanes nunca esperaban que la invasión de Francia por parte del ejército norteamericano se produjese por Normandía ya que todos los refuerzos del ejército nazi se concentraron en el pase de Calais.

Uno se puede imaginar qué supone trabajar a contrarreloj , donde los segundos se cuenta por víctimas.

Nadie que no trabajase en Bletchley Park, salvo de los altos mandos, sabía lo que se hacía allí. Miles de personas se desplazaban al Parque cada día y todo se mantenía en el más alto secreto. Los mismos trabajadores tenía prohibido hablar de sus tareas fuera del entorno laboral. Ni familiares ni amigos podían saber nada.

Después de la segunda guerra mundial, todos los archivos se destruyeron, todas las máquinas decodificadoras Bomba se desmantelaron y no quedó rastro de lo que allí pasó mientras la guerra tuvo lugar. Una de las hazañas más importantes se sacrificaba por el bien de todos t no fue hasta décadas más tarde que realmente se hizo público qué es lo que pasó en Bletchley Park.

DSC_0306
Fachada exterior de uno de los edificios donde se encoraban las oficinas de los Codebreakers,

 

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